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AmorY escaparán mariposas
de tu risa
y el cielo será
uno solo
y seremos nosotros
una sola cosa
perdiéndonos ágiles
entre las sombras
libres de culpa
sedientos
de asombro.
E.S.W. La Filosofía de Macedonio FernándezCuando se habla de "Filosofía Argentina" yo siempre suelo desconfiar un poco. Y nada más que por pensar que la desconfianza puede resultar un método excelente. Los argentinos, que sabemos ser bastante exagerados, solemos llamar filosofía a cualquier cosa. Es por esto que corrientemente oímos hablar de filosofía, tanto que de ella podemos decir lo que Galileo en el drama de Bertolt Brecht: se habla de filosofía hasta en los mercados. Suele colocársela en los contextos más disparatados, y esto no nos ayuda a entender. Reina, de acuerdo con Bueno, una concepción genitiva de la filosofía. El genitivo es uno de los casos procedentes del latín que cubre en nuestro lenguaje las relaciones de posesión entre dos términos cualesquiera. Entonces se habla de una "filosofía de vida" o de una "Filosofía de la calle"; de la "filosofía de los mercados", la filosofía "de los sistemas de gobierno", "de las empresas multinacionales", etc. pero que todo el mundo la pronuncie y hasta diga ejercitarla no nos garantiza ni aclara nada.
Otro día tendré que escribir sobre cuánto de mitológico hay en esta sencilla expresión, "filosofía argentina". Su análisis riguroso tendrá por efecto dejar al árbol sin unas cuantas ramas. Tal vez sólo queden algunos pocos nombres ilustres: Alejandro Korn, Arturo Roig, Carlos Astrada... notables hombres que, entre tantos otros inmensos intelectuales, sí fueron filósofos, lo que es un modo muy específico de ser intelectual. Ahora me detengo en uno del que posiblemente no se piense inmediatamente a la hora de realizar la nómina de los filósofos argentinos, Macedonio Fernández, pero de quien será siempre justo evaluar si su labor fue únicamente literaria. Lo cual, desde ya, no hubiera sido poco.
Macedonio ha sido, sin perjuicio de sus grandes dotes de poeta y escritor, uno de los pensadores más originales que ha habido en nuestro país. Ser original no implica romper amarras con la tradición ni con el pasado; es ésta una fácil necedad en la que siempre estamos más o menos propensos a caer. En filosofía no hay adanes. Pero la originalidad puede ser una resultante de la digestión o de la madurez intelectual respecto de los legados del pasado. Macedonio es un ejemplo. Literariamente inclusive; en su obra se pueden adivinar elementos que se adelantan al Realismo Mágico de García Márquez, y muchos momentos de Cortázar.
Su influencia, no obstante, ha sido póstuma, porque no ha escrito mucho y menos aún había publicado. De sus escritos con importancia filosófica, dispersa ésta entre sus precarios papeles y cartas (a William James, sobre todo), interesa No toda es vigilia la de los ojos abiertos, compendio de escritos que van desde 1924 hasta 1944 y que, contrariando la naturaleza huidiza de su autor, posee algún dejo de "sistema".
Macedonio hace decididamente Metafísica, la que entiende como Crítica del conocimiento, y Mística, la que entiende como Crítica del ser. Ambas estarán íntimamente ligadas, porque Macedonio acepta que la cuestión del conocer nos remite inevitablemente a la del ser, y viceversa. Sus influencias son, positiva y negativamente, Schopenhauer, Hobbes (del que tiene una primera noticia en sus estudios de Derecho) y Husserl. También, de un modo indirecto, Kant. Del ser nos dice Macedonio que es todo lo que es, porque "todo lo que es, es algo". El mundo y el ser quedan entonces identificados. Pero Macedonio niega que la Realidad exista de un modo trascendental; ésta no es lo que verdaderamente existe en y por sí, ya que se postula una realidad independiente del propio sentir lo real. Esto lo acerca a Berkeley. Copio:
Ella (la Realidad) pretende dos categorías: ordenación causal entre sus fenómenos, lo que es empíricamente verificable o invalidable (sin compromiso inductivo, es decir, sólo en cuanto al Pasado), y sustancialidad, es decir, autonomía respecto a la eventualidad de ser o no sentida, es decir, autoexistencia frente a la Sensibilidad.
Tal es la condición de cosas que ha creado, no seguramente la Realidad, sino los pensadores o la Especulación, que se han inclinado a una trascendencia de la externidad y que prosiguiendo en esta busca de esencias han llegado al noumeno como sustancia de la Materia y de la Sensibilidad, con lo que la Realidad y la Sensibilidad se han tornado fantásmicas, limitadas la categoría de Ensueño Primero; los ensueños serían el Ensueño Segundo.
Sea, pues, la Realidad lo cuestionado, no el Ensueño, que es la sencilla verdad de sí mismo.
La Realidad es, entonces, para Macedonio nada más que una "teoría". Pero no se piense que el pensamiento de Macedonio es "el mismo" que el del Obispo Berkeley. Berkeley, por salvar la existencia de Dios negó la existencia del mundo, y para afirmar la inexistencia del mundo apeló a la existencia de Dios. Macedonio cuestiona este circularismo, diciendo que de cualquier modo Berkeley concluye banalmente en sustancias y en dioses y en deberes, con gran decepción nuestra, refiriéndose también a Kant, y que para ambos existía en última instancia lo trascendental, sea Dios, la "cosa en sí" o bien ambos. Macedonio es aún más extremo: niega toda trascendentalidad, da el paso decisivo. No hay nada trascendente.
El mundo, todo lo que es, es lo mismo que su percepción. No se trata de que sean dos momentos distintos que se funden en uno; no son dos términos, sino uno sólo. No hay Objeto; somos lo percibido; y lo que "somos" cuando percibimos nada es sino el estado de percepción sin sujeto. La percepción, la copresencia sujeto-objeto, es irreal. Todo "lo somos", no "lo percibimos". Macedonio es un defensor del panpsiquismo. Ve como irrisoria la posibilidad dualista, de que un "mundo", el de la percepción, se vea afectado por otro "mundo", el de las cosas percibidas. El esse est percipi cobra en Macedonio un nuevo sentido, ya que, en definitiva, si la Materia impresionara a la sensibilidad, la impresión misma no sería nada, al no poder ser ni un estado psíquico ni algo material. Frente a este problema, Macedonio insiste que los fenómenos no son sólo lo primero sino lo único, que "todo es lo que parece" y que el mundo es un "todo almático". Los estados psíquicos no ocurren "en" la sensibilidad, sino que "son" la misma sensibilidad.
A este conglomerado de ideas, Macedonio lo llamó "Metafísica de la Afección" u "Ostensibilismo inexistencialista". Conviene desvelar esta última denominación. "Ostensibilismo" porque su Filosofía niega la Realidad más allá del fenómeno, porque afirma que todo es lo que parece; "Inexistencialista", porque concluye por negar toda existencia trascendente. Esto se ve cuando escribe, hacia 1944: "Esto es verde; pero el verde no es; el verde, un verde, este verde, son una lechuga (...) La existencia no existe. O sea: verde = verde, pero no verde = verde + ser-verde (...) En la planta está el verde y por lo mismo la planta está en lo verde; en mi boca está el amargo y mi boca está en esa cosa amarga. Pero ni verde ni amargo son. (...) no hay franja psicológica privativa y constante de ser o existencia para nada. Puedo decir: me gusta este sabor (que es) acre; el sabor puede ser acre, pero no puede ser."
He intentado, nada más, exponer mínimamente lo central de la Filosofía de Macedonio Fernández. Ante ésta se puede tener respeto o bien puede parecer un delirio. No se olvide que tanto una como otra cosa pueden ser la filosofía. En lo personal, pienso que Macedonio comete toda una serie de errores garrafales. Pero lo mismo me pasa con muchos otros sistemas filosóficos más mentados. Es que ser un discípulo no quiere decir aceptar dogmáticamente todo lo que el maestro expone o piensa. Y yo creo que hasta de nuestros enemigos se puede aprender siempre algo. La idea de AméricaEliseo Rabadán Fernández, filósofo español doctor por la Universidad de Oviedo, anda en estos días intentando remontar un grupo de discusión, IberoAmericanosUnidos, que nació en 2005 y que no ha tenido aún mucho eco en sus potenciales participantes. Cuando me enteré de la propuesta me pareció no sólo interesante, sino además necesaria. La propuesta es, fundamentalmente, pensar la realidad iberoamericana, compartir noticias, costumbres, etc., buscando la integración de realidades diversas que ya se encuentran sustancialmente vinculadas por la lengua y por la historia.
Me ha parecido necesaria porque los americanos solemos ignorar rotundamente América. Es algo, me parece, catastrófico que no se remeda por la vía del indigenismo, como si América fuera la América precolombina, clara actitud de retroceso histórico que sólo es posible postular cuando no se ve con claridad ni siquiera todo lo confuso que hay en este asunto. "Ignorar" no lo he utilizado en su carga intelectual, como opuesto a "saber" o a "conocer", sino en el sentido de ese estupendo verbo que impuso hace ya un tiempo Octavio Paz, ignorar como "ningunear", como no hacer ni el caso de que no nos interesa, hacerla "ninguna". Los americanos ninguneamos nuestra América. Y la actitud contraria al ninguneo debe comenzar por la pregunta: "¿Qué es América?", es decir, reconocer la propia América como un problema filosófico, algo a lo que este grupo de discusión no invita, y en seguida voy a decir por qué, pero bien ofrece un espacio en el que podemos plantearla y responderla.
He dicho que este grupo de discusión no invita a responder la pregunta por el ser de América porque ya da por sabida su respuesta. América es parte formal de la Comunidad Hispánica (Gustavo Bueno, España y América). Siempre será necesario aclarar que la América a la que se refiere Bueno es la América del Sur, parte integral de la América a secas. Ahora queda al desnudo el adjetivo que nos compete, "iberoamericanos". En el mismo texto expresa Bueno: Las naciones americanas, sin perjuicio de su nacionalismo, pueden concebirse como formando parte de un mismo tronco cuyas raíces son tanto hispánicas como indígenas. Y este es el quid de la cuestion, reconocer que nuestros orígenes no son ni exclusivamente indígenas ni exclusivamente hispánicos, sino un complemento de ambos. Esta es la postura profesada por el Proyecto Filosofía en Español, por el Materialismo Filosófico (cuyo fundador es Gustavo Bueno) al que adhiere y con el que colabora el amigo Rabadán Fernández. La invitación no es para resolver lo que sea América, sino para consolidar una concepción de América.
No obstante, resulta un deber filosófico preguntarse por el ser de América. Si bien no para refutarla, para aceptar por nosotros mismos si esta concepción es la que mejor cuadra con nuestra realidad; Y la realidad de América es la de los mismos americanos que, distraídos con cosas más livianas, la ninguneamos. Discusión epistemológicaA quien pueda interesarle le comunico que estoy participando de una discusión en los foros del grupo Epistemología y Filosofía sobre la posibilidad de la descripción objetiva de la realidad. Para acceder a ella, basta con hacer click aquí. Serían interesantes nuevos aportes.
Santiago El Islam, ese peligroLa serie de protestas que los musulmanes han estado efectuando este último tiempo en Europa no han cobrado en Argentina aún la dimensión que merecen. Suele ser una costumbre típica de nuestro sufrido país: pensar que la geografía es un elemento fundamental para que nada nos afecte. Ante sucesos tan graves como el 11-S y el 11-M, el argentino medio piensa que nada tienen que ver con él. Con esto nos exponemos a que nos ocurra como a aquél público ingenuo del circo que nos cuenta Kierkegaard, que pereció en medio de su incendio creyendo que se trataba de un chiste, cuando el dueño del circo mandó al payaso para avisar sobre el peligro que corría.
Así los argentinos vemos o creemos que vemos las cosas, como si nada ocurriera más allá de la pantalla, como si las muertes en medio oriente se trataran de una película. Ojalá fuera solamente una costumbre que se adopta exclusivamente con lo externo.
No nos estamos dando cuenta de lo que está pasando. Y lo que está pasando es que el Islam, en guerra con Occidente desde el 632, ha vuelto a enardecerse contra todo lo que sea occidental. No los terminamos de entender; esto queda a la luz cuando se enarbolan principios para ellos abstractos como son el de la tolerancia, el pacto de las civilizaciones, la libertad de expresión, los derechos humanos, la libertad de culto. Ellos están en guerra. No sólo contra EE.UU., Francia o Dinamarca. Están en guerra contra el mundo occidental, una guerra que no acaba en el sentimiento de ofensa por las caricaturas de Mahoma, y que se prolonga hasta la recuperación de los territorios perdidos, la divulgación del Islam, el fundamentalismo ciego y fanático de sus supersticiones. Ellos están en plena yihad; los gobiernos occidentanles, papando moscas.
Para ellos, Occidente es tierra de infieles (harb). Somos los impíos, los que corrompemos la tierra; como tales merecemos el castigo, la muerte sin piedad (Corán, La mesa servida, 5:32). Los infieles somos los enemigos declarados del Islam (Corán, Las Mujeres, 4:12); los infieles somos los que hemos inventado la mentira contra Alá (La mesa servida, 5:103). Ellos están obligados a ir a la guerra: Si no vas a la guerra, os infligirá un doloroso castigo. Hará que otro pueblo os sustituya, sin que podáis causarle daño. Alá es omnipotente (El arrepentimiento, 9:39). Ya decía el Ayatollah Jomeini en sus Principios...: La gerra santa significa la conquista de los territorios no musulmanes (...). Es deber de todo hombre mayor de edad y útil acudir voluntario a esta guerra de conquista en la que la meta final no es otra que la de extender la ley coránica de un extremo a otro de la tierra. "Conquista" no significa tampoco lo mismo para ellos que para nosotros. Para ellos, "conquista" es "recuperación", porque es Alá el creador del cielo y la tierra. Alá es el fin de todo, y a él le serán devueltas (La Familia de Imram, 3:109).
Me temo que esta situación se agravará notablemente con el tiempo, y será un acto de inteligencia estar atentos. Estar atento significa también no ser un estúpido. Porque si no aplicamos nuevos parámetros de interpretación, exigiéndola en nuestros gobernantes, si no respondemos con guerra, acabarán imponiéndonos su religión. Entonces las mujeres serán impuras mientras menstrúen, todos tendremos nuestro propio kisme y la justicia será la del Corán. Para ellos, todo Estado laico es un Estado ateo que debe ser combatido. Ellos no tuvieron Revolución Francesa. No podemos seguir entendiéndolos desde una pánfila pretensión de paz; para ellos la paz llega cuando no hay más cultura que la suya. Para ellos la paz es nuestro sometimiento. La mujer de Tauroa mamá. Se ha encerrado nuevamente en su túnel, su refugio su delirio, melancolía búnkertristeza, cuevamontaña espacio vacío lleno de lágrimas de historia y de recuerdos que ostenta y no regala.
Se ha encerrado nuevamente en su habitación, donde comparte consigo misma sus secretos sus silencios sus anhelos para clavarse tiernamente hacerse un harakiri con su soledad.
nuevamente se ha encerrado donde todos la entienden porque está sola
donde todos saben que la amo.
E.S.W. Mona LisaSobre esta obra no habría que escribir un comentario, sino un libro entero. Cosa que, por supuesto, ya se ha hecho. Parece que todo enderredor de Mona Lisa no puede sino ser hurto. Aludiendo a esas crónicas policiales que la ilustran protegida por cristales antibalas y alarmas escandalosas, coincido con Ortega en que la belleza ha sido puesta en este mundo para ser arrebatada.
Los chicos no entienden que Mona Lisa es "linda". No lo entienden, claro, porque no hallan ninguna analogía con las concepciones actuales. Cuando ante una clase mostré su imagen, a propósito del quinquecento, los alumnos no podían creer que yo sostuviera semejante tesis. Esto me aleccionó respecto de que el bello arte no se reduce a un mero "me gusta, no me gusta". La contemplación del arte bello exige toda una serie de saberes previos. Faltando éstos, no hay nada para ver.
Sin embargo, su belleza no requiere ser descubierta. Está allí, patente o presente. No es como la naturaleza de Heráclito, que ama ocultarse. Pero mucho se ha dicho ya sobre sus múltiples misterios: sobre la mirada que abarca un campo inusitado, los rizos que se funden con el paisaje rocoso, el echarpe que se prolonga hacia la cascada, el ambigüo secreto de su sonrisa (disparador de la fantasía hiperbólica de Bradbury), la oscuridad inaudita de la paleta de Leonardo. Todas esas observaciones oscilan lo técnico, la genialidad del artífice latiendo en la imagen. Pero su belleza, que es lo que más importa, no tolera discusión y es incontestable. Sólo los necios discuten la belleza en lugar de admirarla.
La obra, dicen, está inconclusa. Lo prueba que nunca ha sido entregada al Giocondo, quien la encargó. Leonardo no se desprendía de ella, la llevaba de aquí para allá, siempre continuándola. Yo prefiero, sin embargo, arriesgarme por una hipótesis más romántica. En su retensión se habrán mezclado su estilo escrupuloso con la rendición ante la femineidad de la modelo. Ambas, pienso, son formas del amor masculino. Septiembre a Paula
Vienes.
De un distante Otoño o un Enero.
No lo sé.
Pero vienes.
Llegas presa en tu piel
toda de ensueño
toda palabras
hecha
una inolvidable melodía.
Vienes, y con vos
tu voz viene.
Y tus ojos...
Y el Amor viene
con su canto sin máscara
a bailar sobre un río de cadáveres
al que inyectará la vida...
Vienes.
De una vaga ilusión o una tormenta.
Pero vienes.
A dar un por qué a los destinos
a hacer de mi cuerpo
una promesa;
a multiplicar las manos
iluminar la noche
con tu risa.
Vienes a abrigarme, amor,
porque hace frío
vienes a ser mi pecho.
Una Providencia habrá tramado
tu camino hacia mí.
Será que tu misión
es salvarme.
E.S.W.
A la espera de concluir un trabajoTácitos lectores:
Me encuentro actualmente ocupado escribiendo un estudio que, creo, será de algún interés para el buscador inquieto. Espero, no obstante anunciar que no será un artículo breve, poder publicarlo aquí. Esto no quiere decir que culmine la actividad en el blog sino, simplemente, que por ahí, en una de ésas, pasan un par de días sin que cuelgue algo en la página. De todas formas algo hay, como para entretenerse.
Santiago. La castidad y el castoDice San Agustín (Soliloquiorum, I, 15): Non enim casto castitas, sed castitate fit castum, ita etiam, si quid verum est, veritate utique verum est. Lo que, según mi traducción, sonaría así: "No hace el casto la castidad, sino la castidad al casto. Todo lo verdadero, si es verdadero, es por la verdad."
No me interesa, por el momento, tanto penetrar en los pormenores de los Soliloquios (título desde ya llamativo, para serlo, en realidad, de una serie de diálogos que el propio Agustín mantiene con la Razón, Ratio), ni del contexto de la obra en su época o en los pensamientos de su autor, como detenerme en este pasaje pocas veces considerado, o ninguna. San Agustín toca aquí un arduo problema de orden gnoseológico y (por lo mismo) ontológico. Mi intención no es, tampoco, por el momento resolverlo; quiero tan sólo plantear las coordenadas fundamentales de la cuestión. Lo cual no es poco.
La Teoría del Conocimiento (gnoseología) ha de hacerse cargo de los problemas vinculados a la dimensión cognoscente del hombre: qué sea conocer, cuáles sean el o los orígenes de nuestros conocimientos, cuáles sean los límites del conocimiento, etc. Puesto que conocer es siempre la posesión de una realidad en el intelecto, el problema gnoseológico está indisolublemente ligado al problema ontológico, esto es al problema del ón, del ente o (para no dilatar las cosas, no obstante advertir que el problema es aún más profuso) el ser. Simplificándolo, diríamos, parafraseando el dicho popular: "decime qué es para vos el ente y te diré qué es para vos conocer".
A estos tremebundos problemas se han dado (aunque suene exagerado) en rigor sólo tres soluciones, dos extremas y una de tipo más moderado. Son el Idealismo, el Realismo y el Idealismo Trascendental kantiano. ¿Qué soy injusto, luego de un Hegel, un Marx, un Popper, un Kuhn, un Piaget? Puede ser, cómo no...pero si se analiza bien, todos éstos no son más que nota al margen, perfectamente reductibles a estas tres soluciones amplísimas.
Vamos a verlas. El problema es qué sea el ser para cada una; de esto se desprenderá lo que sea el conocer.
Lo esencial en el Idealismo es que el ser del ente tiene una realidad aparte del ente (Platón); el ente es lo que es porque la idea (su ser) se encarna o hipostasia en el ente, haciéndolo eso que es. Es la solución que nos da Agustín, en el pasaje disparador de esta nota. Sé que alguien es casto porque el casto está en la castidad.
El Realismo otorga, basándose en una clásica objeción, otra solución. Esa idea en la cual supuestamente se consituye el ente siendo eso que es no existe. Eso exigiría un mundo aparte del mundo real. Esto es tanto como pedir que lo real se explique por lo irreal, algo absurdo. Si no existe esa idea universal, quiere decir que lo único realmente existente no son sino los concretísimos, múltiples y cambiantes hombres castos, y es a partir de ellos que yo me formo la idea universal de la castidad. La idea universal no existe independientemente de la cosa singular, a tal punto que, faltándome la cosa, me quedo sin idea. En cada hombre casto habrá lo mismo que hay en todos los hombres castos. Sé que alguien es casto porque en él está la propia castidad.
El idealismo trascendental ha dado una solución más. El ser de las cosas no está fuera de éstas (idealismo) ni en éstas (realismo) de suerte que la cosa sea lo que es por que participe del ser universal, o bien porque el ser universal no sea sino una abstracción del ente singular. El ser del ente no está en el ente ni fuera de él, sino que está en una relación entre el sujeto que conoce y la cosa conocida. Conocer algo es conocerlo en mí, pero no sólo ésto: yo no puedo conocer nada si al objeto conocido no le pongo algo de mí. Kant nos habla precisamente de las formas a priori de la sensibilidad y de las categorías del entendimiento. éstas no existen en las cosas, sino en mí; pero si yo no las supongo en las cosas no las puedo conocer. El ser de las cosas se lo pongo yo. Sé que alguien es casto cuando se corresponde con lo que yo digo de alguien que es casto.
He aquí, nada más, planteado un problema. Confieso que constituye la excusa de mis últimos desvelos. Espero que también lo sean del lector, acaso para que no estemos tan solos. "HAY GENTE QUE VIENE DE LA MECANOGRAFÍA Y DA FILOSOFÍA EN LAS ESCUELAS"(La Palabra, 8/IX/2005, pág. 18)
A horas de iniciar un importante curso para toda la comunidad, Santiago Ward realizó una crítica por la manera en que la filosofía está siendo dictada en los colegios
Mañana viernes a partir de las 19:30 tendrá lugar en la Biblioteca Capponi la presentación del Curso de Introducción a la Filosofía que desde la semana que viene comenzará a dictar en el mismo lugar el profesor Santiago Ward, primer premio del Ministerio de Educación de la Nación.
"Se trata de un curso de ocho encuentros de duración, que tendrá lugar todos los viernes a partir del viernes 16 entre las 20:30 y las 22, y que está pensado para toda la comunidad en general, para todas aquellas personas con deseos de ampliar sus horizontes intelectuales o de descubrir otra manera de leer la realidad, y también para jóvenes que necesiten rendir sus asignaturas en la escuela o estén por rendir su ingreso en la Facultad", explicó el joven docente.
"Lo que principalmente me propuse cuando con un grupo de colegas españoles nos sentamos a planificar este curso, es brindarle a la gente y a los chicos que participen del mismo la posibilidad de ampliar su visión de la realidad, de pensar más las cosas y de poder discernir entre las mismas", anticipó.
CRÍTICA
El docente realizó también una encendida crítica con el modo actual con que se enseña filosofía en los colegios.
"Hay una insuficiencia en las planificaciones oficiales respecto a este tema, que es realmente cada vez más grande y notoria. No sólo se la sigue sacando progresivamente. Lo poco que está quedando de Filosofía en las escuelas, está siendo dada por personas que no proceden del pensamiento filosófico o no tienen una formación filosófica. es gente que viene del Derecho, de las Ciencias de la Educación y hasta de la Mecanografía. Y esto es lo que quita la posibilidad de que los chicos y los jóvenes tengan un verdadero contacto con la riqueza enorme que tiene la filosofía, como elemento, principalmente, para discernir e interpretar la realidad", advirtió el docente. El intendente recibió al joven profesor premiado por su trabajo sobre la democracia(El Cuarto Poder, 18/3/2005, pág. 14)
El martes último, el intendente municipal, Gustavo Sobrero, recibió en su despacho al joven Santiago Ward, que -como informáramos en nuestra edición anterior- obtuvo una importante distinción a nivel nacional. Acompañaron al galardonado, la directora del Instituto Superior Nº 43, Gladys Gioria, y el Profesor de Filosofía Raúl Alejandro Usanza (quien habitualmente publica sus agudas reflexiones en su columna de El Cuarto Poder).
Las Palabras del intendente Sobrero
"Realmente estoy muy satisfecho, como vecino e intendente de Lobos, de poder recibir hoy a Santiago. También es un gusto que estén presentes Gladys y el profesor Usanza, quienes de una u otra manera están involucrados en este trabajo que fue premiado. Todavía no lo he leído en profundidad, pero sé algunos lineamientos y le he manifestado mi coincidencia con lo que él expresa y sobre todo por su preocupación en cuanto a la educación que reciben nuestros niños y jóvenes; su preocupación por la democracia como estilo de vida. Una democracia -continuó diciendo el jefe comunal- a la que tanto nos costó llegar y que a los argentinos no sólo nos costó tiempo, sino también sangre. Esta experiencia que va a vivir Santiago, por supuesto lo va a enriquecer en lo personal, pero de algún modo nos enriquece a todos."
Santiago Ward, agradecido a sus profesores
"Hay mucha gente que ha contribuido a este trabajo pero que por diversos no se encuentra aquí, entre ellos el profesor Guillermo Santillán y fabiana Rocha, que me aportaron su ayuda en cuestiones de historia y economía, respectivamente. Por supuesto, también quiero agradecerle al profesor Raúl Usanza, quien fue el tutor de esta monografía", manifestó el joven premiado, quien además es alumno de la carrera de Profesorado en Ciencias Sociales en el ISFDyT Nº 43.
"Elegí hablar de educación -explicó el filósofo- porque considero que es la óptica desde la cual se pueden englobar muchas otras cuestiones que influyen en ella. Cuestiones políticas, económicas, etc., porque no está aislada del resto de la sociedad, y la sociedad reproduce a sus propios individuos."
Cabe destacar que la distinción obtenida por Santiago Ward será entregada por el Ministro de Educación de la Nación Daniel Filmus.
Como se recordará, el joven profesor lobense obtuvo el primer premio en Educación en el Concurso "20 años de Democracia Argentina" organizado por el Ministerio de Educación de la Nación. Destacamos que en el mencionado concurso participaron alumnos de distintos Institutos de Formación Docente de todo el país, teniendo de esta manera importancia a Nivel Nacional.
Gladys Gioria, por su parte, se expresó en estos términos: "Santiago está representado al Instituto. Lo nuestro fue solamente darle la formación inicial y luego él ha sabido ponerle su sello personal a todos los trabajos que ha realizado. Quiero destacar que este es el segundo trabajo de Santiago que resulta premiado, pues el año pasado participó de un certamen a nivel provincial, y tuvo una destacada actuación en La Plata".
En el acto llevado a cabo en el Municipio, el intendente Sobrero le entregó a Santiago Ward y a Gladys Gioria un certificado en reconocimiento a este logro alcanzado. Para el Pensador Santiago Ward, sufrimos un "individualismo nocivo" que no nos deja funcionar como sociedad"La Palabra", Lobos, 19/I/06 Agudo y crítico en cada una de sus manifestaciones, el pensador Santiago Ward, premiado el año pasado por el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación por un ensayo sobre la democracia, admitió que no es fácil hablar del "futuro de nuestra sociedad, cuando en realidad lo que tendríamos que preguntarnos es si verdaderamente lo somos." "Antes de hablar del futuro, calculo que tendríamos que resolver algunas cuestiones vinculadas con el presente", añadió. "Por ejemplo, fundamentó con inteligencia, el individualismo nocivo que tenemos en la actualidad". Hecho que en definitiva, opinó, hace que nos parezcamos más a "un amontonamiento de individuos" que a una sociedad. "Vemos cómo, lamentablemente, de una manera casi adolescente, vivimos oponiéndonos a nosotros mismos. Nos unimos a los demás por nuestros propios intereses, y cuando logramos nuestro cometido, esas alianzas cambian", explica el docente. "Y ojo que no sólo lo digo por lo político", aclara, anticipándose a una pregunta que resultaba casi obvia. El joven pensador dijo también que a su juicio, Lobos carece de "unidad social". "Aunque parezca mentira, creo que muchas veces las instituciones funcionan separadas. Por más que el fin sea el mismo, están inconexas. Tal vez se hacen actividades en conjunto, pero de manera muy esporádica. En general, no hay mucha conexión. Mientras que el contacto, pienso que tendría que ser contínuo", reflexionó. Rescatar el sentido de las acciones, desde la cotidianeidad Por eso, según precisó Ward, mejorar el futuro o imaginar uno mejor, depende en gran medida de cambiar el presente. Y hacerlo, requiere trazarse metas que partan desde lo posible. En otras palabras, empezar desde lo más "inmediato". "En mi opinión, hay cosas que tienen que cambiar", expresa con firmeza. "Pero para hacerlo, debemos aprender a hacernos cargo de nuestro presente. ¿Y qué implica esto?, empezar a cambiar desde lo que hacemos todos los días", remarcó. Eduardo Bobio Presentación de "Criterios para una Educación en Democracia"Esta fue la publicación del Negro Ritenutti en Infolobos cuando fui premiado por el Ministerio de Educación. La Presentación de los Criterios... fue pensada para la conferencia de prensa que se llevó a cabo en el Instituto Superior Nº 43. Importante Premio Para un Lobense
La distinción obtenida por Santiago Ward será entregada por el Ministro de Educación de la Nación Daniel Filmus
Lobos, 9 de Marzo de 2005. Trascendente premio recibirá el Profesor Santiago Ward, graduado en la carrera de Filosofía en el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nro. 43 de Lobos, además es alumno de la carrera Profesorado en Ciencias Sociales del mismo establecimiento.El joven Profesor lobense obtuvo el primer premio en Educación en el Concurso “20 Años de Democracia” organizado por el Ministerio de Educación de la Nación. Destacamos que en el mencionado concurso participaron alumnos de distintos Institutos de Formación Docente de todo el País, teniendo de esta manera importancia a nivel nacional. Desde nuestro humilde lugar de trabajo, queremos felicitar al Profesor Santiago Ward y a la institución educativa a la que pertenece, por tan sobresaliente galardón obtenido, del que como lobenses, nos sentimos orgullosos.
A continuación se detalla la agenda de actividades para la recepción del premio: - Día 23/03/05 - 10 hs.: Visita a la E.S.M.A.- Entrevista con Hijos y Abuelas de Plaza de Mayo- 13:30 hs.: Almuerzo en el Ministerio de Educación (salón Blanco del Palacio Pizurno ó Casa Rosada).
- 18 hs.: entrega de premios por parte de Daniel Filmus, Ministro de Educación de la Nación.- Cena con autoridades.- Hotel incluido
- Día 24/03/05- Tour por Buenos Aires- 16 hs.: Acto por la Dictadura.
Presentación de “Criterios para una Educación en Democracia”
El objetivo rector de este trabajo es mostrar, a partir de un análisis histórico y económico de nuestro país que, por supuesto, no pudo prescindir del contexto global en el que nuestro país está ubicado, que la enseñanza de los principios elementales de la vida democrática adolece de serias contradicciones con la realidad en torno.La misión de la educación es mostrar la realidad, no ocultar lo que está pasando. No se puede limitar al enunciado de los valores, sino que debe ofrecerse una justificación para que esos valores puedan ser vividos. Me encuentro que cuando quiero explicarle a un chico de 15 años qué es la “igualdad”, qué la “justicia”, qué el bien común, no tengo referentes en lo real. Esto hace que los conceptos se ahuequen, se los tome, como incluso defienden algunos juristas, como simples “expresiones de deseo”. Bueno, se debe mostrar que si se desea eso es porque todavía no es real y está por hacerse; y si está por hacerse, ¿vivimos realmente en una Democracia?
Los pibes no son ningunos giles: tienen una visión sorprendente sobre lo que ocurre. ¿Cómo defiendo el Artículo 17, que dice que la propiedad es inviolable, si la Ley 25.561 hizo justa la confiscación de bienes, el denominado “corralito”? ¿Cómo le digo que tenemos libre tránsito si para ir a Buenos Aires tiene que pagar peajes? ¿Cómo hablo de justicia si los que vendieron nuestro país gozan de indultos y tienen amplias posibilidades de volver a postularse?Lo que hay, evidentemente, es una educación real y una educación ficticia. Mientras la Escuela siga desoyendo el clamor de la realidad, y quienes nos formamos para ser docentes seamos preparados para ocultar lo que verdaderamente pasa, no haremos más que colaborar con este cambalache en bancarrota que tenemos por mundo.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que toda persona tiene derecho al trabajo. El chico al que le estoy enseñando esto a la mañana no desayunó y no sabe si a la noche va a cenar.El chico al que le quiero enseñar que el Bien Común es el fundamento de una sociedad sabe, incluso antes de oírme a mí, que rige la ley del “sálvese quien pueda” y que sólo se sube pisándole la cabeza al que está por debajo.¿Dónde lo aprende? Esa es la pregunta: en su cotidiano contacto con la realidad. Se lo enseñan sus vecinos, sus amigos, sus padres, los políticos, la telenovela y demás ídolos televisivos.¿Es que los alumnos no aprenden? Yo me atrevo a rebatir esta tesis. Sí, aprenden; no lo que el sistema quisiera, pero aprenden. La realidad repercute pedagógicamente en la vida de cada uno de nosotros. Estamos coaccionados a aprender, a formarnos una idea de la realidad en la que tenemos que vivir. Ellos reciben una cultura y son consecuentes con ella; no la que se ofrece la Escuela, porque los docentes no fueron capacitados para hacerlo, ya que en los años que dura su formación se los mantiene muy entretenidos con las ideas de “curriculum”, “eje transversal” y con el “abordaje del área en forma significativa”.Las exigencias de la Escuela vienen deslindadas de las exigencias de una sociedad que ha sido absolutizada por el Dinero y por el Mercado. Un profesor intenta mostrarles lo que significa ser responsable al tiempo que llega tarde, y el resto de la sociedad impone como modelos reales a seguir todo un repertorio de exponentes exquisitos de la vulgaridad. Marcelo Tinelli dice: “¡qué bueno!” cuando a un pobre desprevenido le cortan el auto en veinte pedazos o cuando le toman el pelo a cualquiera que cruce la calle. Total, todo se soluciona con un lavarropas y un televisor. Esto, ¿no genera una idea de lo que está “bien”? ¿no propone una ética, parámetros para distinguir lo bueno de lo malo? Hasta que no nos demos cuenta que es Tinelli el verdadero pedagogo, y no Piaget… seguiremos donde estamos.
Es que la Escuela es solamente una instancia en la vida de las personas, y es la sociedad en su totalidad la que forma a sus miembros. La Escuela es una institución creada para la incorporación básica de principios tecnocientíficos, pero en rigor todos somos educadores porque somos amigos, hijos, padres, colegas. Estamos en continuo contacto con nosotros mismos, aconsejándonos, mostrándonos, siendo (aunque no lo queramos) el ejemplo de alguien para alguien.
Al mundo lo hacemos entre todos, no lo hacen nuestro políticos ni lo hace ningún sistema educativo. Quede de lado toda abstracción: la realidad educativa se vive protagónicamente en el aula y en la casa, no en el Ministerio.Dos padres que se separan enseñan que el matrimonio no es para toda la vida, y es muy difícil revertir luego este aprendizaje previo. Un padre desocupado enseña que la sociedad no tiene lugar para sus miembros. Una madre que se ve forzada a salir a trabajar, lejos de ser su derecho, enseña que hay otras prioridades delante de los hijos.Todos estos, aunque no formen el patrimonio de ninguna planificación docente, son aprendizajes que el niño recibe, nada menos que por ser el mundo en que le toca vivir.¿Qué puede hacer frente a esto la escuela? Un paso fundamental sería tomarlo en serio; no decir, como quien le sigue la corriente a los locos, “si, si” y perseverar en idéntico rumbo.
Los principios teóricos se traducen directamente en las actitudes; no basta repetirlos en un examen, sino que hay que incorporarlos en la vida cotidiana; es allí donde se verifican los auténticos saberes. Tenemos que unirnos, debatir, encontrarnos, estrecharnos las manos como sociedad, si se nos puede seguir llamando así y si somos algo más que un mero amontonamiento de individuos.Para que podamos consolidar la Democracia tenemos que generar una conciencia de lo real. Hoy por hoy, de la única democracia que se puede hablar es de la que está escrita en los libros, porque realmente no se la toma como algo muy lejano a la obligación de elegir nuestros representantes cada cuatro años. La democracia no se consolida con vente años ininterrumpidos sin gobiernos de facto, sino proyectándola día a día, y con una cierta cuota de desconfianza, porque la desconfianza obliga a la constante revisión de los supuestos vitales de las personas.
La Educación, como herramienta indispensable para generar un cambio, debe empezar por los niveles superiores. Si los docentes vienen ávidos de un mundo nuevo, podrán preparar a quienes lo realicen. La Escuela no es una institución más, y cada aula representa una esperanza para el porvenir.
Este trabajo, que hoy ha sido reconocido a nivel nacional, no pretende sino ser un elemento más que colabore con esta causa. Al fin y al cabo es fruto de alguien que se sabe responsable, y guarda la esperanza de contagiar este entusiasmo a alguien; no a todos, pero a alguien, que por alguien se empiezan a gestar los cambios. Si esto se cumple, el más modesto de los propósitos habrá sido satisfecho.
Santiago Ward. Lobos, 07/03/2005. Final del filmJuan Cruz puso una tintorería
en un barrio chino.
Pagó todas sus deudas.
Proyecta su viaje a Europa.
Federico y Brenda se casaron
en una parroquia en Chivilcoy.
Comprarán una casa con parque.
Tuvieron una nena.
El malo terminó en la cárcel,
purgando su culpa.
De vez en cuando rememora
el comienzo del film.
E.S.W. Conceptos e IdeasReleyendo algunas noticias y algún trabajo que he escrito sobre la eutanasia (por pedido expreso de mi cuñado, estudiante de medicina, para la asignatura de Bioética) me ha llegado la seguridad de que el hombre contemporáneo ha alcanzado semejante nivel de tontería que no lo hubiese podido anunciar ni el más aventurado de los profetas ni el más fantástico novelista.
El asunto incumbe un grueso problema de carácter filosófico. Se trata, puntualmente, de la distinción entre concepto e idea, dos términos que aunque puedan ser las veces utilizados bajo una vinculación sinonímica, en rigor implican cuestiones diversas. La "idea" siempre es objetiva; el "concepto" tiene reminiscencias epocales y subjetivas, que están ausentes en la idea. En el centro de este debate se hacen patentes (cómo no) Dilthey y Husserl. Veamos.
El primero ha elaborado la noción de "cosmovisión" (weltanschauung); el segundo, la idea de "ciencia rigurosa" (strenge wissenschaft). Ese debate, mantenido aún por Lyotard, que pone en tela de juicio a la propia filosofía. ¿Qué ha de ser, finalmente, ésta? ¿Una forma más de ver el mundo, como la ciencia positiva o el arte (Dilthey), o más bien una actividad que nos otorga un conocimiento necesario y atemporal sobre el mundo (Husserl)? Desde la perspectiva de Dilthey, todo conocimiento filosófico está destinado a pasar, cuya pervivencia no queda sino en la historia. El mundo se lo interpreta siempre en una circunstalización; he utilizado aquí el término "circunstancia", propio de Ortega, discípulo de ambos. Me gustaría agregar (de soslayo) que en esa interpretación también influyen elementos espaciales (con justicia, en la Microfísica del poder, de Foucault, se dice que los filósofos no han descubierto aún el precioso caudal teórico que ofrece la Geografía). En cada caso, la cosmovisión siempre es relativa: a una época, a una nación, a una cultura, etc. La idea de ciencia rigurosa, acuñada por Husserl, tiene otras razones: el triángulo equilátero no tiene nada que ver con relativizaciones: sigue siendo triángulo equilátero tanto en Buenos Aires como en La Quiaca o en Tierra del Fuego, tanto en la Tierra como en la Luna.
Ambos, a su modo, tienen razón. La filosofía, en su sentido lato o mundano, es una concepción del mundo; la filosofía, en su sentido académico, es una ciencia (aunque no positiva, como hubiera defendido Husserl), que tiene el rigor que es propio de las construcciones racionales. De allí que todo contenido propio de una cultura (por ejemplo la hindú) sea visto como filosofía, en un sentido, mas no en otro. Se trata, en realidad, de concepciones del mundo, relativas a un tiempo y a un espacio. Las ideas, en cambio, trascienden toda concepción: es el contenido mínimo, si se quiere, para que pese a tener distintas concepciones podamos saber que hablamos de lo mismo e, incluso, que de lo mismo entendemos (concebimos) cosas distintas. Es que las ideas, al ser un tipo de realidad, también son suceptibles de determinadas concepciones. Esta es la distinción justa entre "concepto" e "idea".
Ahora bien. Mi preocupación titular era la estupidez del hombre contemporáneo. ¿En qué consiste dicha estupidez? En un hecho grave, aunque no muy notorio: en la equiparación del concepto (esto es, del modo en que se entiende una idea, adecuada o inadecuadamente), la concepción del mundo o cosmovisión, con los contenidos objetivos, que aunque aparezcan vedados no es inútil ponerse a razonar. Aunque la lista de ejemplos pudiera ser bien larga, me limito a algunos, que servirán para ilustrar.
El titular de un diario, que ofrece la himenoplastia (reconstrucción quirúrjica del himen) como una oportunidad para que la mujer pueda recuperar su virginidad. La manipulación genética como panacea de la paz perpetua, al poder dominar los genes que producen la violencia humana. La búsqueda de obtener información sobre la muerte incitando por determinado lapso de tiempo paros cardo-respiratorios, luego de la consiguiente "resucitación".
En fin. Lo que sea la virginidad, lo que sea la violencia, lo que sea la muerte, nunca entra en cuestión. No se ven las ideas, las realidades mentadas por ellas. Porque la verdad es que a la virginidad se la pierde de una vez para siempre, la violencia no se reduce a lo biológico y quien vuelve de la muerte no ha muerto en serio. Sin embargo, el hombre contemporáneo no ve más allá de sus narices.
Es nuestra propia concepción del mundo la que denuncia nuestra insensatez, es decir, nuestro alejamiento de las ideas y de sus platónicos consuelos. Ego
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